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La realidad de los nuevos administradores

realidad educacion1. La realidad socioemocional de los equipos y usuarios que participan de las redes educacionales implica de parte del administrador, un muy buen manejo personal de su propio autodesarrollo, de sus capacidades de aprender a aprender, de hacer sus propios procesos de metacognición, de conocer y comprender la afectividad de los seres humanos, de saber escuchar y estar atento a los “signos de los tiempos”, entre otras cuestiones, pues la organización en redes son parte importante de las pautas culturales con las cuales el ser humano se desarrolla desde su más temprana edad en el medio del núcleo familiar o núcleo primario de “otros significativos”, especialmente los que se ubican en el ámbito de la institucionalidad escolar.

2. Lo importante en ambos casos que estamos tratando, es que hoy existen nuevas formas paradigmáticas de enfrentar la realidad, que posee, aparentemente, una mayor flexibilidad, una producción de cambios permanentes y acrecentamiento de la creatividad e innovación, frente a las cuales los administradores de redes (naturales o formados) deben saber responder con eficacia y eficiencia, sobre la base de poder reconocer, de manera pertinente y relevante en los usuarios de las mismas, sus necesidades, aspiraciones, valores y cultura en general.

3. La dirección de las redes implica que el administrador comprenda que el crecimiento y complejidad de las mismas, las aspiraciones cada vez más elevadas de la población por obtener un buen servicio a un bajo costo personal, los recursos no suficientes, la falta de personal preparado para trabajar en organizaciones horizontales (con una mayor capacidad de decisiones por sí mismo) y el propio desafío de un auto aprendizaje permanente son desafíos actuales para cualquier administrador de la educación y de manera especial, aquellos que trabajan en redes.

4. A simple vista y sin entrar en detalles, las redes de educación se presentan como entidades ubicadas en la estructura social en un nivel meso social (por comparación a lo macro social y micro social), que deben, a la vez, responder a las exigencias que surgen de las políticas públicas (a nivel macro) y de los usuarios (micro), lo cual tensiona a sus administradores. Por lo mismo ellos deben poseer competencias que necesariamente deben desarrollarse mediante el uso de la tecnología y la ciencia, pero por otra, por la capacidad de comprender lo que pasa a su alrededor y saber actuar con inteligencia, estilo y sabiduría, que son características que las podemos ubicar más cerca de un manejo estético del poder de decisión y comunicación (la administración como arte), más que de un manejo racional de la misma (la administración como ciencia).

5. De ahí la importancia de fijarnos como elementos conclusivos cuales serían las competencias genéricas que observamos que debe tener todo nuevo administrador en el entorno nacional e internacional de la educación y más específicamente en el manejo de las redes que la constituyen. A continuación las mencionamos a modo de conclusiones y propuestas finales de esta reflexión.

El administrador y el desarrollo de sus competencias

a. Competencia de comunicación institucional: destinadas a que el administrador de a conocer y conozca los planteamientos de políticas institucionales, organización y planes estratégicos de la organización considerada como un todo unitario, pero a la vez diversificado, en el cual la opinión y el sentir de los actores de la misma son importantes para conseguir los fines y objetivos propuestos (visión, misión y valores institucionales).

b. Competencia de desarrollo personal. Deben desarrollarse para dar caminos de desarrollo a las potencialidades humanas que el ser humano tiene desde su primera infancia y que le permite potenciar sus posibilidades de realización personal y social.

d. Competencia de interrelaciones sociales: liderazgo y trabajo en equipo. Destinadas a desarrollar sus habilidades de poder trabajar en equipo ejerciendo los liderazgos que le son posibles de acuerdo a su formación y/o naturaleza personal.

c. Competencia de aprendizaje permanente (aprender a aprender). En un mundo de conocimientos crecientes, de gran movilidad en la comunicación de los mismos, capacidad de innovación y creatividad, el ser humano debe desarrollar las mejoras formas de aprender de manera permanente, para no quedar en la dimensión de la obsolescencia y el oscurantismo. Este aprender a aprender no implica solo conocimientos tecnológicos o científicos, sino, y de una manera urgente, conocimiento de las estructuras del siquismo humano y su espiritualidad.

e. Competencias de conocimientos. Conocer y manejar la información hoy no es problemático. Lo importante es saber cómo utilizarlos, conocerlos ordenadamente, clasificarlos, saber analizarlos y sintetizarlos, describirlos y utilizarlos de manera adecuada en la vida personal, familiar y laboral.

f. Competencias de medios técnicos y/o instrumentales. Es fundamental manejar y modelar las herramientas tecnológicas y científicas que nos pone a disposición el mundo contemporáneo, sin que esto signifique convertirlas en fines en si mismas sino en medios que deben y pueden ser utilizados adecuadamente para un mejor vivir.

 

Gabriel De Pujadas Hermosilla

Consultor Educacional

Profesor de Filosofía, sociólogo con especialidad en Desarrollo y Educación

Magister en Educación con mención en Administración y Gestión educacional

Magister en Tecnologías Aplicadas a la Educación

Diplomado en Equidad de Género

Desde el 2009 a la fecha participa en el Grupo de Trabajo Académico Internacional de
la Secretaria de Educación Pública de México

Activo miembro de comisiones educacionales de México

Foto: CliffMuller via photopin cc