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Redes sociales en la educación

Del administrador y sus disyuntivas de desarrollo

administradores educacion1. ¿El Administrador de redes, nace o se hace? A nuestro juicio esta es una falsa disyuntiva, en la medida que las competencias necesarias para administrar o gestionar las redes de educación pueden ser, indistintamente, competencias que surgen de la naturaleza misma del individuo y su inclusión práctica en las redes, o surjan de procesos institucionales de formación. Ni lo uno ni lo otro son contradictorios o contrarios. Esto lo afirmamos partiendo de la base que el sistema público de atención básica de educación es un sistema de redes; es un entramado de interacciones sociales con sus respectivos lenguajes y discursos.

2. Los individuos socialmente siempre han vivido y convivido en redes. Desde la familia hasta el Estado, las redes se hacen cada vez más complejas y burocráticas, y se han estructurado de muy distintas formas. Lo que cambia, entonces, es la forma en cómo ellas se estructuran y no la existencia de las mismas. En otras palabras, las redes son tan antiguas como el ser humano mismo, pero en algunas sociedades estas adquieren un carácter más piramidal y en otras un carácter más horizontal, respondiendo así a nociones distintas de que se entiende por sociedades o administraciones más o menos democráticas, autoritarias o anárquicas.

3. El administrador de redes que se desarrolla naturalmente, sin procesos de formación o capacitación ad hoc, tiene en un principio el predominio en su accionar y en sus formas de comprender la realidad a partir de la Intuición, es decir, está dotado de la competencia de poder percibir los entrelazados sociales y burocráticos que existen en su entorno, saber quiénes son los actores que actúan en dichas interacciones, cuáles son los procesos organizacionales que se producen, cómo actúan en torno al poder, los intereses y conveniencias existentes y, además, sabe ubicar de manera más o menos precisa la direccionalidad que debe asumir la red que está gestando o ayudando a gestionar.

4. Esto se puede producir, en un principio, naturalmente, sin un ordenamiento racional, ni técnico, sino sencillamente bajo el predominio de la Intuición que, posiblemente, después se verá complementada con la adquisición de herramientas racionales y técnicas, dada la complejidad que los sistemas modernos tienen en estas materias. Hoy día un administrador que solo haga prevalecer su competencia intuitiva y confíe en ella de manera total, es un anacronismo burocrático si esto no se acompaña con una racionalidad técnica más o menos avanzada.

5. El administrador de redes que se hace o se forma de manera sistemática e institucional, también necesita de cambios en sus propias estructuras mentales, dado que la realidad actual, por el surgimiento acelerado de las TICs. (tecnologías de la información y comunicación), han explosionado las formas de toma de decisiones, que no solo implican un buen manejo en TIC, sino además un buen manejo de las percepciones y aspiraciones de aquellos que conforman las redes y sus formas organizativas. En ese sentido, el pensamiento puramente racional y técnico no apuntan a esta parte de la realidad de los actores y usuarios de las redes. Por lo mismo, la formación de estos nuevos administradores implica incluir el “desarrollo del potencial” con el cual todas las personas están dotadas.

 

Gabriel De Pujadas Hermosilla

Consultor Educacional

Profesor de Filosofía, sociólogo con especialidad en Desarrollo y Educación

Magister en Educación con mención en Administración y Gestión educacional

Magister en Tecnologías Aplicadas a la Educación

Diplomado en Equidad de Género

Desde el 2009 a la fecha participa en el Grupo de Trabajo Académico Internacional de
la Secretaria de Educación Pública de México

Activo miembro de comisiones educacionales de México

Foto: woodleywonderworks via photopin cc