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Violencia en las Escuelas

Un ataque en el Colegio Americano del Noreste, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, tuvo fatales consecuencias.

De acuerdo con las autoridades, un menor ingresó al plantel portando un arma de fuego con la que disparó a una maestra y varios compañeros, para posteriormente apuntarse él mismo.

“Hasta el momento, el saldo del ataque es de cinco heridos, cuatro de los cuales se encuentran en estado muy grave, informaron hoy fuentes oficiales.”

Entre los heridos de gravedad están la maestra, dos estudiantes, y el agresor, quien también es alumno del colegio. El quinto lesionado está fuera de peligro, ya que sólo le rozó la bala.
 

¿Qué está ocurriendo en nuestras escuelas?

 

 México ocupa el primer lugar internacional de casos de bullying en el nivel de educación básica.
El bullying se ha convertido en un severo problema en nuestro país. Según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el número de menores afectados por la violencia escolar aumentó en los últimos dos años 10 por ciento, al grado de que 7 de cada 10 alumnos han sido víctimas de violencia.
En el mundo, cada año hay 246 millones de niños y adolescentes sometidos a una forma u otra de violencia en el entorno escolar.

La violencia en la escuela, en ocasiones ejercida por el personal educativo, está provocada por “relaciones de fuerza desiguales a menudo reforzadas por estereotipos ligados al género, la orientación sexual y otros factores que contribuyen a la marginación, como la pobreza, la identidad étnica o el idioma“.

Un sondeo sobre el acoso recogido por la UNESCO y efectuado en 2016 entre 100,000 jóvenes de 19 países señala que un 25 % de los encuestados dijo haber sido acosado por su apariencia física, otro 25 % por su género u orientación sexual, y otro 25 % por su origen o nacionalidad.

En las víctimas de acoso escolar se encuentran daños físicos evidentes pero también daños sociales como la inhibición o el retraimiento, daños psicosomáticos como pesadillas, falta de apetito, trastornos gastrointestinales, etc., así como psicológicos (síntomas de depresión, ansiedad, frustración) y conductuales en forma de agresión, irritación o rutinas obsesivas.
Fuentes: