Conductas de riesgo: La escuela como alternativa

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LA ESCUELA COMO ALTERNATIVA

Alejandro Lobo – Carlos Castro/IMEPI, A.C. 

Todos nos preguntamos padres de familia, docentes y directivos, ¿cómo los estilos de vida actuales, han ido incorporando comportamientos que pueden afectar el desarrollo óptimo de la identidad de los niños y jóvenes? y con ello terminar en trastornos emocionales, o psicológicos cuando menos; pero en el mayor de los casos esto se traduce en conductas de riesgo que pueden desencadenar trastornos de la salud (adicciones, enfermedades), conductas antisociales (bajo rendimiento académico, violencia, deserción escolar) y problemas legales.

La complejidad que plantea el mundo contemporáneo para los niños y adolescentes1 no sólo está enmarcada en las decisiones que enfrenta en su mundo escolar, sino también en relación a su vida cotidiana (relaciones sociales, familiares, uso del tiempo libre, relaciones afectivas) la cual, está llena en muchas de las ocasiones, de dificultades que no puede sortear solos; así durante estos periodos de su vida se verán inmersos en ambientes saludables poco favorecedores, que pueden poner en riesgo su salud y llevarlos a conductas de riesgo como:

  • Uso, abuso, dependencia de ATOD (alcohol, tabaco y otras drogas).
  • Problemas de salud como los TCA´S, trastornos de la conducta alimentaria, obesidad.
  • Depresión, ansiedad, estrés y TOC´s, trastornos obsesivos compulsivos.
  • Violencia intrafamiliar, violencia y acoso en las escuelas (Bullying).
  • Inseguridad, asaltos, aunado a una escasa cultura de la legalidad, Delito.
  • Conductas sexuales de riesgo (a edad temprana, sin protección, infecciones de transmisión sexual) ETS´s

Todo ello, nos ha llevado a repensar el papel de los centros educativos y de quienes están inmersos en la educación de los niños y adolescentes. Por lo tanto debemos fomentar el trabajo en equipo en específico en las comunidades educativas, pues ante las situaciones antes descritas los estudiantes necesitan tener herramientas y apoyo que validen las conductas que favorezcan ambientes sanos y por el contrario se eliminen aquellas conductas que no son propicias para su óptimo desarrollo.

 Por ello es necesario reconocer las conductas de riesgo, sus consecuencias en la cotidianidad de los niños y jóvenes (escuela, familia, plan de vida) y las soluciones que existen y pueden ser entrenadas tanto en los jóvenes, los padres de familia y en los ambientes escolares (maestros, directivos).

Conductas de riesgo.
Conductas de riesgo.

 1.- Conductas de riesgo

Para hablar de las conductas de riesgo en las que pueden incurrir los niños y adolescentes tendríamos primero que hablar acerca de los riesgos a los que están expuestos y a partir de ello, diferenciar entre riesgos, factores de riesgo y conductas de riesgo. Todo ello, nos permitirá tener una idea más completa, en relación a los riesgos que están expuestos los jóvenes, y por su puesto las soluciones que tendríamos para ello y a la vez, este recorrido nos permitirá entender, el por qué algunas visiones consideran a los niños y los jóvenes en un estado permanente de vulnerabilidad.

Cabe precisar que, nuestra visión tiende a pensar en los factores positivos de los niños y jóvenes; pues consideramos que el fenómeno de las niñez y la juventud es más complejo, que la idea de vulnerabilidad, pues nosotros vemos en ellos; habilidades, deseos, destrezas, herramientas y recursos que les permiten sobreponerse o evitar una conducta de riesgo.

a.- Principales riegos de la niñez y juventud: Estado actual

 Niñez, adolescencia y riesgos

La niñez y en específico la adolescencia es un periodo natural de cambio vertiginoso. Este cambio trae riesgos para los cuales los jóvenes suelen tener recursos que poco le ayudan y que sólo se fortalecen con el tiempo. Muchos de los riesgos son generados por la sociedad y todos pueden ser prevenidos por la familia, la escuela; es decir el mundo adulto y por supuesto una buena gestión de los riesgos desde los entornos educativos.

Salud Juvenil
Salud Juvenil

Datos fundamentales en el mundo de los principales riesgos para la salud de los jóvenes.

  • Cada año mueren más de 1,8 millones de jóvenes de 15 a 24 años por causas prevenibles.
  • Cada año dan a luz aproximadamente 16 millones de mujeres adolescentes de 15 a 19 años.
  • Los jóvenes de 15 a 24 años representaron el 40% de todos los casos nuevos de infección por VIH registrados entre los adultos en 2008.
  • En el periodo de un año, aproximadamente el 20% de los adolescentes sufren un problema de salud mental, como depresión o ansiedad.
  • Se estima que unos 150 millones de jóvenes consumen tabaco.
  • Cada día mueren aproximadamente 565 jóvenes de 10 a 29 años a causa de la violencia interpersonal.
  • Se estima que los traumatismos causados por el tránsito provocan la muerte de unos mil jóvenes cada día.2

Datos de los riesgos que viven los jóvenes en México: Morir antes de tiempo.

Cada día, cuatro adolescentes mueren en México por accidentes de tránsito. Cada semana, doce adolescentes son asesinados y otros diez se suicidan. Esas son las tres principales causas de muerte de jóvenes entre 12 y 17 años. Su prevención es un deber urgente y aplazado de la sociedad mexicana.

Principales causas de muerte de Adolescentes de 12 a 17 años, 2004
Causas Hombres Mujeres Total
Accidentes de tránsito 1,148 286 1,434
Homicidios 505 120 625
Suicidios 398 139 537
Fuente: Secretaría de Salud Federal (2010)

Los dos principales riesgos fundamentales para la juventud mexicana de acuerdo a la UNICEF (2006) son:

 

  • No disponer de orientación. La mayoría de los niños y adolescentes no dispone de acceso a servicios de orientación especializados y confidenciales, que les permitan compartir sus inquietudes y tener guías en las distintas áreas de su desarrollo. Desarrollar estos servicios es un reto del sistema educativo y las familias mexicanas.
  • Caer en las drogas. De los 14 millones de adictos al tabaco que hay en México, 10 millones comenzaron a fumar antes de los 14 años. Los adolescentes son propensos a que la curiosidad y la presión social induzcan el riesgo de convertirse en adictos al alcohol, el tabaco y otras drogas, en un contexto social en que hay un riesgo creciente de que las adicciones aumenten. Son necesarias nuevas estrategias de prevención y también de rehabilitación especializada para adolescentes.

b.- Factores de riesgo 

¿Qué es un factor de riesgo?

 Los factores de riesgo son de relevancia pues ellos nos ayudan a identificar las principales soluciones y alternativas que podemos tener para que los niños y los jóvenes eviten conductas de riesgo.

Los factores de riesgo son circunstancias personales, familiares y sociales, que aumentan laprobabilidad de que una persona realice conductas de riesgo. Así al hablar de factores de riesgo se dice que son aquellos que están vinculados a cierto tipo de conducta o comportamientos que se hace de forma voluntaria y que tiene alta probabilidad de provocar consecuencias negativas en la salud, el rendimiento escolar así como en lo familiar y social.

 Entre ellas pueden ser: vivir en entornos de violencia, ausentismo escolar, que los familiares consuman drogas ilegales o tengan abuso de alcohol y tabaco, desnutrición, enfermedades psiquiátricas, no tener límites y reglas claras en el hogar, haber padecido abuso sexual, vivir sin las condiciones mínimas de seguridad y desarrollo humano (agua, energía eléctrica, vivienda).

 c.- Conductas de riesgo

Las Conductas de riesgo son acciones pasivas o activas que involucran peligro para el desarrollo de los niños y adolescentes pues traen consecuencias negativas para su salud, su educación y desarrollo comprometiendo el plan de vida de los niños y jóvenes.

Así una conducta de riesgo es la búsqueda repetida de peligro o riesgo, en donde la persona pone en juego su plan de vida. Estas conductas, deben de diferenciarse de las acciones peligrosas o arriesgadas que las hacemos cuando las circunstancias lo exigen, reflejan una atracción por el riesgo y, en especial, por las sensaciones fuertes relacionadas con el enfrentamiento con el peligro y la muerte.

Las principales conductas de riesgo son:

La mayoría de las investigaciones a nivel nacional e internacional considera como las siguientes conductas de riesgo para los adolescentes:

  1. Consumo de drogas legales (alcohol y tabaco) e ilegales; es decir alcohol, tabaco y otras drogas. ATOD
  2. Accidentes automovilísticos vinculados al consumo de alcohol y el exceso de velocidad
  3. Violencia y conductas antisociales entre pares (Bullying)
  4. Sexualidad irresponsable (Embarazos no planeados, enfermedades de trasmisión sexual, inicio temprano de actividad sexual)
  5. La depresión, el estrés y el suicidio.
  6. Trastornos de la conducta alimentaria TCA´S (anorexia, bulimia) y obesidad.
  7. El mal uso de las tecnologías de la información y comunicación TIC´S. 

 Por lo tanto concordamos con Jessor (1991) cuando sugiere diferencias entre:

1) Conductas de riesgo que son las que comprometen aspectos del desarrollo psicosocial o la supervivencia de la persona durante su desarrollo juvenil e incluso, en ocasiones, buscan el peligro en sí mismo.

2) Conductas que involucran riesgos, que son propias de los y las jóvenes que asumen cuotas de riesgo (no muy diferentes de los adultos) conscientes de ello y como parte del compromiso y la necesidad de un desarrollo enriquecido y más pleno.

Tabla 2 Consecuencias de las conductas de riesgo.

 

Conducta de riesgo Consecuencias
Problemas   emocionales Problemas de salud Problemas laborales Problemas escolares Embarazos no planeados Consumo de ATOD Problemas legales
Consumo de ATOD x x x x x   x
Sexualidad irresponsable   x x x x x  
Intentos de suicidio   x x x   X  
Trastornos de alimentación x x x x   x  
Violencia y Bullying     x x   x x
Juego (Ludopatías) x x x x   x x
Depresión y estrés x x x x   x  

 

2.- La solución: un entrenamiento en prevención

 La escuela y la prevención.

 La escuela ha sido tradicionalmente el lugar donde las sociedades forman a sus ciudadanos entregando la socialización y el andamiaje cultural que se requiere para ser participe en la vida social. Sin embargo, en los últimos años se ha enfocado más a la transmisión académica y no en la socialización y el desarrollo de habilidades y competencias para la vida.

La evidencia científica nos menciona de la importancia de aprender en el proceso de la vida y de cómo al hacerlo a edades más tempranas podemos prevenir ciertas conductas de riesgo, así un entrenamiento en habilidades para la vida y de educación en la salud, debe de estar enfocado en tres niveles de entrenamiento para toda la comunidad educativa:

  1. Entrenamiento para niños y adolescentes: es decir es necesario que se entrenen en habilidades para la vida, diseñar un proyecto de vida, aprender a reconocer sus habilidades, valores y destrezas, entrenarse en programas de liderazgo juvenil para hacer prevención entre pares y sobre todo que lleven un proceso educativo en prevención integral desde una visión en educación para la salud y la vida.
  2. Entrenamiento para Padres: los padres deben de asumir un rol activo en la responsabilidad de la educación formal e informal de sus hijos, para ello es necesario que cuenten con información basada en evidencia científica que les permita desmitificar falsas ideas relacionadas al consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, así como un entrenamiento en liderazgo que los lleve a tener un plan de acción preventivo a nivel familiar.
  3. Entrenamiento en la escuela para docentes y directivos: la escuela es el segundo después de casa en donde los niños y jóvenes aprenden recursos, habilidades sociales y herramientas que facilitaran su óptimo desarrollo. Por ello es importante que la escuela y los docentes estén preparados en detectar e intervenir de manera temprana cuando vean una conducta de riesgo para con ello canalizar al estudiante con el profesional de la salud calificado. Con ello los docentes se enfocan en su tarea del proceso de enseñanza –aprendizaje y dejan de cumplir con funciones de terapeuta, padre o amigo del estudiante, pues no tiene el entrenamiento adecuado para ello.

Para asegurar el desarrollo óptimo de los niños y adolescentes la escuela debe de contar con un sistema de detección oportuna que permita reducir conductas de riesgo que comprometan el rendimiento escolar de los jóvenes, es decir su éxito académico, la seguridad y la integridad de los mismos y de la comunidad escolar.

 Un programa de entrenamiento para la escuela debe de contener al menos:

  1. Un entrenamiento en detección de las conductas de riesgo (Conocer e identificar causas y consecuencias, signos y síntomas).
  2. Un directorio de los profesionales a donde canalizar a los estudiantes.
  3. Un proceso claro y definido de canalización.
  4. Aprender a conocer los diferentes factores de riesgo incluyendo el abuso de sustancias, bullying, trastornos de alimentación, sexualidad.
  5. Desarrollar las habilidades necesarias para crear un sistema de detección e intervención definido y oportuno de conductas que amenacen el sano de desarrollo personal y académico de los alumnos.

Para reflexionar.

El éxito académico en la sociedad contemporánea ya no depende únicamente de la capacidad del alumno y del maestro en el proceso de enseñanza-aprendizaje, requiere el desarrollo de competencias emocionales y de vida para tomar decisiones saludables, administrar riesgos aceptables, pero sobre todo para desarrollar alternativas saludables de diversión, socialización y manejo emocional en una sociedad desarticulada frente a una industria y crimen organizado.

La escuela hoy se convierte en el espacio más seguro, confiable, estable y congruente para miles de niños y jóvenes que no encuentran estos atributos en sus casas y comunidades, el maestro es la persona más sana en la vida de muchos de ellos, nuestro rol como adultos en la prevención requiere de una participación proactiva, inteligente, planeada, basada en el amor, en la ciencia y el firme convencimiento que la salud y el equilibrio emocional son la base para un desarrollo pleno.

 ¿Cuál es la estrategia para mantener a la población estudiantil, sana, tomando decisiones saludables y sobreponiéndose sus herencias culturales, a la influencia de los medios de comunicación y a las creencias del siglo pasado?

1En México la población adolescente representa cerca del 25% de la población total del país (INEGI, 2010). Este grupo posee características y necesidades propias que demandan a su vez cuidados especiales, ya que la adolescencia es una etapa en la que los jóvenes se enfrentan a situaciones nuevas ante las cuales no siempre cuentan con los elementos necesarios que les permita prevenir situaciones de riesgo para la salud.  
2Global Health Risks Organización Mundial de la Salud (2009).

 

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