El conflicto en Oaxaca y la educación para la paz

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“Educar para una cultura de paz significa educar para la crítica y la responsabilidad, para la comprensión y el manejo positivo de los conflictos, así como potenciar los valores del diálogo y el intercambio”1

La reforma educativa aprobada en el año 2013 desencadenó una lucha de poder que recientemente vivió una jornada que costó vidas humanas.

En este artículo hablaremos de la necesidad, cada día más importante, de una verdadera educación para la paz:

De acuerdo con el portal de la revista Expansión, los maestros que forman parte de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación se oponen al sistema con el que se pretende evaluar su trabajo debido a las condiciones de desigualdad que existen en México para los profesores de educación básica. Desigualdad que se extiende a sus escuelas, a sus comunidades, a sus alumnos.

El choque que derivó en la muerte de ocho personas durante un enfrentamiento el pasado domingo 19 de junio entre integrantes de la CNTE y elementos de la Policía Federal (PF) en Noxchitlán, Oaxaca, es producto de la miseria, la marginación, el desconocimiento y la desinformación; los mismos males que han de combatirse desde las aulas.

“La educación para la paz no es una opción más sino una necesidad que toda institución educativa debe asumir. Los principios para una convivencia pacífica entre pueblos y grupos sociales se han convertido en un imperativo legal. Ahora se trata de conseguir que el derecho formal de la paz se convierta en un derecho real.”2

La iniciativa de educar para la paz recibe el apoyo institucional de la UNESCO, se enriquece con el ideal de la no-violencia y continúa su labor gracias a la la Investigación para la Paz y el Desarrollo; buscando los ideales que debería perseguir todo grupo humano: el desarrollo armónico y la paz entre sus habitantes.

No se trata de comportarnos pasivamente ante la adversidad o el conflicto, sino de buscar alternativas de diálogo, integración y convivencia que materialicen el tipo de sociedad que deseamos para el futuro, respetando los derechos civiles y humanos, comenzando por el derecho a una vida digna.
Nuestro país tiene un largo camino por andar en materia de derechos humanos, y si un cambio verdadero no comienza a gestarse en las aulas, no ocurrirá nunca.

Fuentes:

[1] Viçen Fisas, titular de la Cátedra UNESCO per la Pau i Drets Humans de la UAB.

[2] Julio Vidanes Díez, Profesor en la Facultad de Educación y en el Centro de Formación del Profesorado, Universidad Complutense de Madrid, España.

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