Educamos personas, no máquinas

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¿Qué se necesita para que la educación fortalezca la democracia?

HumanidadesEl caos, el miedo, la violencia e inseguridad son nuestro pan de cada día, y esto no sólo en la realidad mexicana, la crisis es mundial. Todos deseamos que esta situación se solucione de una buena vez. Nos ha tomado tiempo darnos cuenta de que la respuesta no está precisamente en nuestros gobernantes, sino en la educación que asimilamos. Para solucionar los problemas que mencionamos necesitamos una educación para la democracia, que enseñe a los ciudadanos a obrar con respeto y tolerancia; que nos habilite para la ejecución de acciones autónomas y responsables.

Pues bien, para que estas virtudes se cultiven en la población es indispensable la presencia de las humanidades (literatura, filosofía, filología, ética, lógica) en los planes curriculares del sistema educativo.

Lamentablemente existe una tendencia mundial de abandonar las humanidades en favor de los estudios con proyección mercantilista. Esta situación la vemos claramente en el reciente Plan Bolonia o la reducción de la carga de materias humanistas en la secundaria. Recordemos que hace tres años atrás se dio una disputa entre académicos humanistas y la SEP, porque quería eliminar las materias de filosofía, lógica y estética del plan curricular de la educación media superior.

Como podemos ver, se están produciendo cambios decisivos en aquello que las sociedades democráticas enseñan a sus jóvenes. Los sistemas educativos no se dan cuenta de que las humanidades son la mejor arma para atacar los problemas que dañan a la nación y a la democracia. Pensemos bien qué es lo que necesitan nuestros jóvenes, y erradiquemos la falsa creencia de que la buena formación humanística está reñida con la formación técnico científica ¿No crees que los futuros ingenieros de México deben saber cuál es la función de la técnica y cuáles son las formas de aplicación beneficiosas o perjudiciales para el medio ambiente y la especie humana? ¿No sería bueno que los jóvenes tengan acceso a un curso de ética bien planteado en el que se aborden los temas relacionados a las drogas, el narcotráfico, el aborto, desigualdad social, sexualidad y género?

Les aseguro que nuestros jóvenes necesitan de este tipo de reflexiones para poder estar a la altura de las demandas de este mundo globalizado y competitivo. Si no formamos personas con un buen juicio crítico, que conozcan su propia cultura y realidad social ¿cómo podemos exigirles que resuelvan los problemas a través del diálogo en un marco de respeto y tolerancia?

Pues bien, por más asombroso que pueda parecer, estas interrogantes están estrechamente vinculadas con la formación humanista. Por ejemplo, la literatura y el teatro no sólo nos brindan conocimiento sobre distintos perfiles psicológicos, intensifican nuestra sensibilidad artística, o nos llevan a comprender diversos contextos histórico-sociales, sino que tiene la capacidad de “hacernos poner en los zapatos el otro”, es decir, nos permite ejercitar la empatía, virtud fundamental en el medio social en el que vivimos, si nuestros jóvenes no la tuviesen ¿cómo podrán comprender los problemas con los que combaten las sociedades? ¿Cómo podrán preocuparse por mejorar las condiciones de vida de los grupos vulnerables si ellos no las comparten? ¿Cómo podrán valorar y cuidar su cultura autóctona si solo pueden apreciar el ‘modus vivendi’ de la cultura capitalista?

Por ello es urgente el debate sobre las humanidades, pues ellas nos proporcionan las herramientas culturales, históricas, dialógicas y éticas para poder enfrentar cabalmente los retos que nos presenta el mundo actual. No se está formandoa las personas de un modo integral, sino que se las educa como robots. Se forman personas acríticas, autómatas que solo buscan el rendimiento inmediato, placer y estabilidad económica.

Educamos a personas, seres que necesitan de un pensamiento crítico,creativo, con buena disposición para debatir y dialogar racionalmente sobre los grandes problemas sociales. Sin esto no podemos consolidar una sociedad comprometida, que busque ser parte activa de las soluciones que requiere nuestro país.

Aunque el sistema nos motive a minusvalorar las humanidades, hoy las necesitamos con más apremio que nunca. Necesitamos que nuestros niños y jóvenes cultiven la capacidadde empatía,de tolerancia,de comprensióny solidaridad, y esta ha sido siempre una contribución de las humanidades a la educación.

Natalie Despot Belmonte
Suma por la Educación

Foto: h.koppdelaney via photopin cc