El liderazgo en la educación

0
259

líderEn una reciente visita a Chile y países latinoamericanos, el conocido pianista Benjamin Zander afirmó: “un líder es una persona que sabe mostrar que vivimos rodeados de posibilidades”. Esta afirmación, llena de una mirada positiva frente a la realidad es lo que, a mi juicio, mejor retrataría a un líder y desde ésta, mis reflexiones educativas, enumeradas a continuación, son las siguientes:

  1. Un líder es una persona humana, lo cual quiere decir que es un ser que tiene un pasado, es decir, una historia genética y personal con experiencias de vida relacionales con la realidad que lo han marcado positiva o negativamente tanto a nivel consciente como inconsciente, para su más pleno desarrollo de su potencial, lo cual condiciona límites de superación; un presente tapizado de fortalezas y debilidades sicobiosociales (internas y corporales), en un mundo circundante que le puede ofrecer condiciones de superación o estancamiento para su desarrollo como una persona más plena y feliz; un futuro que le permite pensar, sentir o imaginar lo que vendrá en su vida. La persona es, por las razones anteriores, un ser que ha configurado un sistema de valores personales y sociales que busca un sentido a la existencia, más allá de sus propias circunstancias. Mediante esta búsqueda de sentido surge, para sí, la noción de su propia trascendencia, es decir, la capacidad de dirigirse hacia hitos que no están en el presente pero lo guían como faros que debe alcanzar (la constitución de una familia, de una pareja, de la pertenencia a instituciones diversas, a los llamados de la vocación, los elementos morales en sus relaciones interpersonales, etc.).
  2. Un líder no es aquella persona que guía o que pretende hacerlo. El líder es una persona que por sí misma, sin mediar acción premeditada, influye en la conducta de los otros. El líder es tal, porque tiene autoridad, que es un categoría que los otros le proporción y no se adquiere por tener más poder o jerarquía social o económica. Asi visto, el líder no es necesariamente un jefe, pues esta es una categoría propia a la esfera del “poder” y no de “la autoridad”.
  3. Un líder no es necesariamente un modelo de vida, pero los líderes a los cuales las otras personas imitan (en este caso los verdaderos educadores) si son modelos de vida, valores y virtudes, o sobre salen por alguna de sus características personales.
  4. Un líder puede ejercer una buena o mala influencia sobre otros, dependiendo de que se entienda por el contexto cultural u social en el cual se dan las relaciones de liderazgo. En tiempos de guerra, un líder será distinto a un líder en tiempos de paz. No obstante, un educador líder siempre ejercerá, en todo caso, una influencia positiva hacia los otros, en relación a las posibilidades de desarrollo del potencial humano que cada persona tiene en si misma y sus circunstancias.
  5. Un líder no es necesariamente una persona que mueve a las masas, sino que sus ámbitos de influencia pueden ser más limitados, pero no por eso deja de influir hacia otras personas, la mayor parte de las veces sin quererlo o tener consciencia de ello. Un líder no es, por lo mismo, una persona que aparece en lugares destacados de la escena social, sino que su influencia puede ser más implícita, no evidente. En un grupo curso el líder puede ser un alumno callado y retraído, y no precisamente el más bravucón o hablador. Lo importante es detectar al líder por el grado de influencia que hace que el otro haga lo que el líder quiere, y no indefectiblemente es aquel que lo hace. En el caso de las agresiones escolares (bullying) el que golpea directamente puede golpear al otro por insinuación de un tercero (este es el que ejerce el liderazgo real). En este sentido, una persona líder puede ser una persona no destacada socialmente.
  6. Un líder educacional es el que sabe acoger sin esperar una retribución por su acción de generosidad afectiva o conductual. El líder educativo está influido por el concepto y la noción permanente del “servicio” para el crecimiento del otro.
  7. Un líder educativo es el que se pone en el lugar del otro, es decir, sabe comprender lo que le sucede al otro, en una actitud y conducta empática. Para esto el líder debe saber escuchar, para comprometerse en los momentos de la existencia del otro.
  8. Líder es el que acompaña en los caminos de crecimiento y desarrollo de las personas de sus alumnos. En el caso de la educación, un líder es aquel que tiene conciencia profesional de que su trabajo es acompañar al otro (sus alumnos) en sus procesos de desarrollo personal y social, pensando en éste para el futuro. El líder debe, por lo mismo, explicitar, el perfil de alumno que quiere formar, así como lo debe hacer del mismo modo el centro educativo en su Proyectos de Desarrollo Educativo Institucional (PDEI).
  9. Un verdadero líder educacional es una persona que contiene en si la sabiduría de la vida, ganada a través de su experiencia personal o por sus propios talentos, con los cuales ha desarrollado sus potencialidades. La sabiduría del líder va más allá de los aspectos cognitivos de la labor profesional de la pedagogía, sino que es capaz de comprender las claves de desarrollo de las personas y de los tiempos en los cuales deben convivir. Debe saber desentrañar “el signo de los tiempos” es decir, comprender el momento histórico que le ha tocado vivir.
  10. Un líder educativo sabe que la educación no es un hecho aislado y circunscrito a la sala de clases, sino que la comprende desde una perspectiva holística, es decir, como un fenómeno multivariado de carácter biosicosocial, que está siempre en un proceso lento de cambio e innovación y en la cual influyen directamente actores tan distintos como alumnos, profesores, autoridades, padres de familia, medios de comunicación, instituciones, etc.
  11. Un líder educativo, para ser tal, debe mirar la vida con una actitud positiva, advirtiendo que en cada detalle de la realidad que lo circunda existen muchas posibilidades de desarrollo para sus alumnos y para el mismo, para cuyo efecto debe conocerse a sí mismo, sus fortalezas y limitaciones, además de conocer las condicionantes socioeconómicas y culturales que la influyen.
  12. Por último, un líder educativo positivo, debe ser realista, es decir debe tener conciencia del tiempo y el espacio en el cual vive, lo asimilada, lo acepta o trata de cambiarlo sin utopismos, para mostrar a sus alumnos la realidad desde la cual deberán superarse, venciendo metas. La inteligencia y la voluntad de sus alumnos deben ser desarrolladas como dos herramientas básicas de superación de sus alumnos. La disciplina y “la idea del trabajo bien hecho” son también elementos fundamentales que el líder educacional debe intentar desarrollar en si mismo y en sus alumnos, en este trabajo de acompañamiento que le toca asumir.

 

Foto: Steve Corey via photopin cc

Compartir
Artículo anteriorLa hookah
Artículo siguienteLos valores éticos en las escuelas (Parte 1)
Empresario y Coach mexicano con más de 20 años de experiencia en el cierre de ventas e inscripciones para instituciones educativas.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario
Por favor ingrese su nombre aquí