La educación americana

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El gasto educativo de este país es el más alto en el mundo (como una tercera parte del total: más de un billón 300 mil millones de dólares anuales) y, sin embargo, los resultados en PISA son preocupantes. En matemáticas Estados Unidos ocupa el lugar 25 de los 34 países de la OCDE, el 17 en ciencias y el lugar 14 en comprensión lectora. Para el país que liderea al mundo, la crisis educativa impacta su competitividad global.

En varias entidades del país se han registrado conflictos diversos: en Chicago con el sindicato de maestros sobre las condiciones de trabajo; en Nueva Jersey entre la Suprema Corte estatal y el Gobernador por recortes en el gasto educativo; en Texas y Arizona, los conflictos involucran política partidista y movilizaciones sociales.

 

En el sistema educativo de Estados Unidos conviven resultados extremos —de calidad y rezago—. Capas de estudiantes brillantes en todas las disciplinas científicas y sociales junto a índices significativos de deserción, analfabetismo funcional y niveles de competencia inferiores. Una quinta parte de los adolescentes no tiene conocimientos elementales en ciencias, y casi una cuarta parte de la población joven no puede aplicar las matemáticas en la vida cotidiana.

Como en México, el reto para Estados Unidos es cómo transitar de un modelo educativo basado en el triángulo “maestro-alumno-escuela” a uno que introduzca un esquema global basado en el uso de nuevas tecnologías del conocimiento y la información (internet, lap-tops, i-pads, etc.) En palabras de Stacey Childress, Subdirectora de la Fundación Bill y Melinda Gates: “Mejor información y más datos; es como logramos acelerar el aprendizaje en las escuelas.”

 

En la práctica, mientras el gobierno enfrenta problemas en la administración del sistema, la propia dinámica del mercado genera cambios ya. En los últimos diez años empresarios han invertido más de 34 mil millones de dólares en la educación; la mitad de estos en los tres años más recientes. (“Reeducating Education”, Michael Noer, Forbes, 19 Nov.) Las oportunidades que han generado el uso de las nuevas tecnologías, dentro y fuera de las escuelas, han sido el detonante de estos grandes flujos de capital de inversión.

 

La comparación de México con Estados Unidos no es lineal; sin embargo, como lo ha hecho Juan Carlos Palafox (en “La disputa por la educación”, editorial Aguilar) en una fórmula que descuente el factor socio-económico en las Prueba PiSA en cada uno de los dos países, muestra que sus respectivos sistemas educativos tienen grados de “eficiencia” más cercanos de lo que se esperaría. Aun así, la restructuración de cada uno de ellos tiene sus retos, desafíos y lógicas políticas distintas.

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Empresario y Coach mexicano con más de 20 años de experiencia en el cierre de ventas e inscripciones para instituciones educativas.

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