La enseñanza de Ética en las escuelas.

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Mtro. Leonel Gutiérrez Briones.

Desde el momento en que hacemos nuestra aparición en el escenario de la vida, nuestro andar por este se convierte en un aprendizaje constante. Aprendemos a comer, a hablar, a caminar, a leer, a escribir, a bailar, a nadar, etc. Nunca dejamos de aprender y en esta larga cadena de aprendizajes quizá el más importante para poder vivir en armonía con los demás, es el aprender a diferenciar entre el actuar de manera adecuada o no, lo bueno y lo malo, la Ética.

Toda nuestra vida es un constante aprendizaje y siempre tenemos a nuestro lado a “alguien” que nos dice lo que está bien y lo que está mal, un Pepe Grillo que nos ayuda a tomar decisiones mientras formamos y adquirimos un criterio propio. De acuerdo con las reglas establecidas por la sociedad en la cual nos encontramos inmersos, a lo que nos gusta o conviene le damos el calificativo de bueno y por obviedad lo contrario es lo malo, pero quizá lo que a nosotros nos conviene, lo bueno, no es lo adecuado para el resto de los habitantes de nuestra sociedad; entonces, ¿quién nos puede enseñar a diferenciar entre lo que es bueno para nosotros y lo que es bueno para todos y qué tan válido es para nosotros hacer lo que es bueno para todos, aunque no lo sea para nosotros? La escuela.

Según el diccionario, Ética es el conjunto de principios y normas morales que regulan las actividades humanas, la ética es tan importante para el desarrollo del individuo y de las masas que ha estado presente como enseñanza en la sociedad desde la época de Sócrates, quien disfrutaba enseñando el conocimiento personal de uno mismo, el control de los impulsos, la serenidad de espíritu, el alejamiento del lujo y las pasiones, y sobre todo, enseñaba de una de las formas que hacen más significativo el aprendizaje, dando el principal ejemplo con su propia vida, por lo que se le puede considerar como el fundador de la ética.

Todas las enseñanzas de Sócrates eran confirmadas y reforzadas por los miembros adultos de la sociedad griega, lo que causaba un efecto de compromiso y responsabilidad entre los miembros más jóvenes, quienes buscaban imitar las acciones y comportamientos de los más experimentados. Esta manera de vivir se fue reproduciendo en muchas otras sociedades, pero con el paso de los años el valor de la ética dentro de la vida de toda persona se fue modificando y quizá en algunas otras desapareció por completo.

En nuestro país ha sucedido algo similar, los valores con los que crecieron nuestros padres o abuelos han ido sufriendo cambios o modificaciones a los largo de los años y la ética no es la excepción, en la actualidad la ética es, en muchos casos, solo una materia académica que después de ser aprobada en la escuela se olvida y no se vuelve a hablar ni a pensar en ella por el resto de nuestra vida.

¿Pero la falta de ética en las personas es solo culpa de la escuela?, debemos recordar que las primeras lecciones de ética para un niño le son brindadas por sus padres, como lo hacía Sócrates, y estas lecciones se alargan por mucho tiempo, la escuela es, quizá, solo la encargada de brindar una perspectiva más amplia de las consecuencias, buenas o malas, que pueden llegar a tener las bases brindadas por los padres.

Es tan grave la falta de ética en la actualidad que se ha buscado un reforzamiento de esta desde las aulas, en la educación básica se pone énfasis en ocho puntos para fomentar competencias Cívicas y Éticas:

  • Conocimiento y cuidado de sí mismo.
  • Sentido de pertenencia a la comunidad, a la nación y a la humanidad.
  • Autorregulación y ejercicio responsable de la libertad.
  • Apego a la legalidad y sentido de justicia.
  • Respeto y aprecio de la diversidad.
  • Comprensión y aprecio por la democracia.
  • Manejo y resolución de conflictos.
  • Participación social y política.

Si analizamos cada uno de los puntos anteriores nos daremos cuenta de que todos tienen mucho que ver con la educación y ejemplos brindados por los padres. Un niño al que se le ofrece una adecuada educación en casa, reforzada con ejemplos de vida, tendrá un mejor desempeño tanto académico como social, entonces la escuela solo será la encargada de encausar y fomentar los valores incubados en casa.

Un niño que toda su vida ha visto a sus padres robando, tiene un porcentaje muy alto de posibilidades de robar, aunque sus profesores le repitan de manera constante que robar es malo, es malo para la sociedad, pero no lo es para la familia del niño, y a fin de cuentas el núcleo social más cercano para el niño y con el que tiene que estar bien, es con su familia, parafraseando a Fernando Savater se puede decir que, “la familia es un lazo indeleble que tarde o temprano termina por jalarnos”.

En los últimos años se ha adquirido la costumbre, no muy sana, de culpar de todos los males sociales a los docentes, o mejor dicho, a la escuela, pareciera como si la escuela fuera una moderna caja de Pandora de la cual emanan todos los males de la sociedad; pero, ¿acaso los principales referentes de la sociedad son sus docentes y las escuelas donde laboran?, ¿acaso no hay también padres de familia, gobernantes, deportistas, artistas, que son también un punto de referencia para los jóvenes?, tal vez de todos los nombrados anteriormente el punto de referencia más débil para los jóvenes sean precisamente, los maestros.

Es cierto que la cada vez más alarmante carencia de ética en la sociedad es un problema impresionante y, como ha sucedido de manera recurrente en los últimos tiempos, todos buscamos que este problema sea resuelto en las aulas. Edgar Morín en su libro “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”, recomienda que se enseñe, “una ética propiamente humana, es decir, una antropoética debe considerarse como una ética de bucle de los tres términos individuo     sociedad       especie, de donde surgen nuestra conciencia y nuestro espíritu propiamente humano. Esa es la base para enseñar la ética venidera”.

Individuo, sociedad y especie, es ahí donde se encuentra la respuesta al problema de la falta de ética por la que estamos atravesando y es ahí donde se encuentra la solución, es malo generalizar pero de alguna manera todos desde nuestro nacimiento recibimos el mensaje, a veces implícito y otras demasiado explícito, de que hacer cosas malas, bien hechas, nos puede redituar en grandes ganancias y que esto no es malo porque todos los que tienen la oportunidad de hacerlo, lo hacen, es por esto que no podemos dejar toda la responsabilidad de la enseñanza de la ética a las escuelas. Si el niño es chillón, es culpa de la escuela, si el niño dice groserías, es culpa de la escuela, si el niño es flojo, es culpa de la escuela, y ahora, si el adulto carece de solidaridad, es culpa de la escuela, si el adulto comete un fraude, es culpa de la escuela, si el adulto robó, aunque sea poquito, es culpa de la escuela, esta es una manera muy sencilla de trasladar nuestra responsabilidad del problema a alguien más.

Es responsabilidad de cada uno de nosotros el entender que no fue la escuela la que acostumbro al niño a conseguir sus objetivos chantajeando a sus padres con ríos de llanto, ni tampoco fue la escuela la encargada de justificar al niño con una mentira cuando no hizo la tarea, y mucho menos ha sido la escuela la encargada de dar las instrucciones necesarias para defraudar sin dejar rastro, la familia debe también hacerse cargo de la responsabilidad que le toca en este problema y no tratar de dejar todo en manos de la escuela, mientras menos padres son los padres, más paternalista se exige que sea la escuela.

La Ética en las escuelas debe ser considerada, más que una materia académica, una herramienta para la vida de los alumnos, en la escuela se debe enseñar solo a utilizar de manera adecuada todos los valores engendrados en casa y no buscar que sea la escuela la encargada de enseñar todos los valores que un ciudadano necesita conocer y promover, la ética es una herramienta que cada uno es libre de utilizar, o no, de acuerdo al contexto en el que se vive, la escuela siempre promoverá el valor de la ética para tener una mejor calidad de vida para el individuo y para la sociedad en la que este se desarrolle, pero siempre la decisión final estará a cargo de cada persona, y, en la medida en que cada uno de nosotros cambiemos el núcleo en el que nos desarrollamos cambiara la sociedad en general y quizá en un corto tiempo olvidaremos los tiempos en los que la única ética que se difundía y era válida para la mayoría de los individuos en nuestro entorno, era la falta de ética.

Mtro. Leonel Gutiérrez Briones.
Lic. en Educación, Mtro. en Docencia,
Doctorante en Ciencias de la Educación en el
Colegio de Estudios de Posgrado de la Ciudad de México.

Maestro del Instituto Celestin Freinet de México.
San Mateo Tecoloapan, Atizapán de Zaragoza, Edo. De Méx.

Bibliografía:

Savater, F. (1997). El Valor de Educar. Barcelona, España: Ariel.
Savater, F. (2011). Ética para amador. Barcelona, España: Arial.

Programas de estudio, (2011). Educación Básica Secundaria. Formación Cívica y Ética. México: SEP.

Morín, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Paris, Francia: Unesco.

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Empresario y Coach mexicano con más de 20 años de experiencia en el cierre de ventas e inscripciones para instituciones educativas.

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