¿Realmente estás a favor de los derechos humanos?

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Por Adriana G. Escalante.

Hablar de derechos humanos parece un tema simple pues de inicio todos estamos a favor de respetar los derechos humanos en general, pero la realidad es otra, sobre todo cuando nuestros alumnos y nuestras creencias se ven involucrados.

Esto viene a colación por una nota periodística publicada en enero de este año por algunos medios de nuestro país, en la que un profesor transgénero de una secundaria federal acudió a la escuela vestido de mujer lo que desató el enojo de padres de familia y el asombro de las autoridades escolares.

Dicho profesor solicitó a las autoridades escolares se respete su derecho a vestir como mujer, inclusive para acudir a su trabajo, al no representar ningún impedimento ni afectación en su rendimiento y en su capacidad ante un grupo.

Es aquí en dónde surge la disyuntiva y la doble moral, tema principal al que queremos llegar, y que suele surgir en este tipo de situaciones. Por un lado las Naciones Unidas nos dicen que los derechos humanos son inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen, etnia, color, religión, lengua o cualquier otra religión, sin discriminación ni excepción alguna, pero por otro lado todo esto está muy bien siempre y cuando no sea un gusto diferente al “aceptado social o moralmente” de acuerdo a nuestra forma personal de pensar.

Los argumentos de los padres de familia para estar en contra de este hecho son un claro ejemplo de lo que ocurre, no sólo en México, sino en todo el mundo pues decidieron no permitirle el ingreso al plantel a dicho profesor, pues –aunque estemos en el siglo XXI y reconozcamos los derechos humanos–, arguyen que sus hijos están en una etapa muy difícil en donde no se puede explicarles lo que está ocurriendo y se pueden confundir.

Las autoridades escolares se enfrentaron entonces a un dilema, la defensa y salvaguarda de los derechos humanos ya es una ley en nuestro país, despedir al maestro habría sido una flagrante violación a su derecho humano a la libertad de orientación sexual que además habría sido motivo de una demanda del profesor a la escuela.

La reflexión entonces es, ¿no sería mejor que eduquemos realmente a los niños en un mundo de respeto a la igualdad en donde vean las diferencias como algo tan normal que no tengamos que darles explicaciones posteriores? Pues es un hecho que nuestra realidad es esta, la que vivimos ahora, en donde las personas tenemos diferentes gustos y tenemos diferentes preferencias y no merecemos ser discriminados por nuestra forma de pensar, pues si fuera ese caso entonces tendríamos en México que discriminar a los árabes por eructar al comer aunque sea señal de buena educación entre ellos, o a los escoceses por utilizar falda, aunque para ellos sea un atuendo aceptado como masculino, o a las mujeres por hacer “cosas de hombres”, o por un sinnúmero de ejemplos que podríamos continuar mencionando.

Los derechos se respetan o no y se aplican a todos por igual o no, no hay términos medios, por lo tanto es decisión de cada quien abrir su mente y reconocer que todos tenemos libertad de ser quien deseemos, a pesar de que los demás estén de acuerdo o no. La responsabilidad entonces de una autoridad escolar no solo es promover una cultura de respeto hacia los derechos humanos sino vivirla todos los días en su quehacer académico.

Y una pregunta para meditar, ¿aceptarías que un profesor transgénero, que es excelente profesionista y con una alta vocación de servicio, diera clases en tu escuela? O ¿preferirías un mal profesor pero que fuera heterosexual?

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Empresario y Coach mexicano con más de 20 años de experiencia en el cierre de ventas e inscripciones para instituciones educativas.

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