Riesgos sociales y la administración escolar

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riesgos-socialesLas instituciones educativas cumplen de manera importante una función social. Dentro de sus aportes están: El rol de enseñar el proceso de socialización a los niños y jóvenes, la enseñanza de valores y actitudes para el respeto a las instituciones y a la sociedad, así como la adquisición de las competencias necesarias para la participación integral en el mundo del trabajo y de la vida ciudadana.

Para llevar a cabo esta función, las instituciones educativas necesitan dar seguridad a su comunidad en, al menos, dos aspectos:

I)       Infraestructura: condiciones adecuadas del inmueble y del mobiliario y equipo educativo.

II)     Proyecto educativo institucional: metodología de su enfoque y currícula educativa (su proceso de enseñanza-aprendizaje y cómo se relacionan con su medio y la sociedad).

Los cambios propios del mundo moderno han traído otras preocupaciones a la sociedad y a la comunidad educativa, que nos lleva a considerar otros elementos de acción en la gestión del riesgo escolar. Así, las principales preocupaciones tienen que ver con factores que muchas instituciones ven como ajenos a su cotidianeidad pero que al final afectan; su prestigio, su responsabilidad social, inciden en su proceso de enseñanza- aprendizaje y hasta en el decremento de su matrícula escolar.

Estas problemáticas suceden dentro de la institución y fuera de ésta, pues son aprendidas y reproducidas en los centros educativos y son puestas en práctica dentro de la escuela: relaciones sociales violentas entre pares (bullying, sexting, texting), consumo de sustancias como alcohol, tabaco y otras drogas entre escolares, uso inadecuado de las nuevas tecnologías, delito, narcotráfico, delincuencia organizada, violencia, terrorismo, pobreza, corrupción y manipulación mediática.

Todos estos elementos afectan directamente a los jóvenes, quienes después, reproducen estas prácticas dentro de la comunidad educativa. Así, lo que sucede “afuera de la institución” afecta directamente a  su imagen y la de la colectividad. Por lo tanto,  una institución educativa debe de contar con un plan de gestión del riesgo escolar que dé certeza y seguridad a toda la comunidad educativa. Una manera de hacerlo, es creando una cultura de la prevención y el desarrollo de, al menos, dos elementos que complementen su estructura:

1.- Infraestructura: seguridad al interior y el exterior (transporte escolar, uso exclusivo en las instalaciones de material educativo por parte de los alumnos y protocolos de seguridad).

2.- Proyecto educativo integral: la enseñanza de competencias para la vida (habilidades sociales, cognitivas y emocionales), programa en prevención de adicciones y otras conductas de riesgo que redunden en un desarrollo humano integral.

Nosotros consideramos que una institución educativa es reconocida por los grandes logros o por los equívocos de apenas un puñado de sus integrantes. Así, cientos de escuelas ven afectada su reputación o prestigio entre su comunidad, la sociedad y otras instituciones a causa de la participación de sus alumnos en conductas que la opinión pública, equívocamente, atribuirá a la institución y, por ende, a la comunidad educativa en su totalidad,  estereotipando con ello a los alumnos como “del colegio tal”.

Indudablemente, la afectación más importante se da para el colegio en al menos tres factores: Reputación institucional, decremento de la matrícula y el no contar con las estrategias y un plan adecuado para afrontar estas problemáticas. Desglosemos estos tres elementos y hagamos un apunte para su posible solución.

1.- Reputación institucional, el bien más valioso.

Existen elementos intangibles que dan valor a un colegio, como son: su seguridad, el rendimiento escolar de sus alumnos y las prácticas extracurriculares que enriquecen la experiencia académica de los niños y jóvenes, dotando de un prestigio institucional que se consigue con el desempeño exitoso y ético de todos los miembros que la integran. El goce de una excelente reputación se traduce en oportunidades para sus integrantes y crecimiento de la institución; ambas partes se nutren con el prestigio de cada una de ellas.

Los colegios ven afectado este prestigio por acciones ocurridas fuera de sus instalaciones en horarios no escolares, son víctimas de prácticas de fin de semana pues basta la decisión equivocada de un alumno para que pierdan con ello, el duro trabajo que directivos y maestros realizan día con día. Por ello, es imprescindible que toda institución de educación cuente con un plan integral de prevención que evite situaciones de riesgo y asegure el éxito en la formación de sus estudiantes.

2.- Señales de alarma; el contexto social.

La matrícula escolar de las escuelas puede verse afectada por la migración, la inseguridad o una imagen equivocada de la escuela. Así,  resulta innegable la relación entre la estabilidad social y las instituciones académicas. Pero también, existen otras señales de alarma que hay que atender para combatir problemas como la deserción escolar y merma en la matricula. Éstas se pueden dar por problemas familiares, de depresión, de aprendizaje, de consumo de alcohol, tabaco y otras drogas. Está demostrado que los niños distraídos o afectados por este tipo de conductas tienen un menor rendimiento académico y por ende, tienen mayor probabilidad de abandonar sus estudios.

Es importante reconocer que algunos problemas que afectan el clima escolar son los modelos y el consumo cultural al que los alumnos están expuestos, como la influencia que los niños reciben a través de los medios de comunicación. Algo que nos sorprendió mucho a nivel nacional, es ver cómo alumnos de escuelas particulares, especialmente niñas de secundaria, comentan que una fuente de información es un programa televisivo llamado La rosa de Guadalupe. Este programa transmitido en televisión abierta, normalmente es visto en las cocinas mientras los niños se alimentan y son provistos de información no precisa, no adecuada y no apta para un auditorio que podríamos pensar, no es el target de nuestras escuelas.

3.- Las mejores intenciones sin mejores resultados.

Ante la ola de inseguridad y violencia, el miedo al secuestro, los actos delictivos y con el genuino propósito de proteger a sus hijos, algunos padres les cierran la puerta a la delincuencia pero la abren a otra clase de problemas.

Sabemos de muchos padres de familia que para asegurarse que sus hijos permanezcan seguros, posibilitan en sus hogares los elementos para que los hijos beban en casa y no salgan los fines de semana, creyendo que así están en lugares seguros donde pueden evitar problemas de secuestro o robo. Sin embargo, en muchas ocasiones, sin la supervisión adecuada, se presentan casos de consumo de alcohol, tabaco y otras drogas.

Conclusión: Solución integral.

Cuando les preguntamos a los directivos y administradores de colegios cuál es su programa de crecimiento para los siguientes cinco años, nos muestran proyecciones (balance score cards) donde están muy claros los indicadores de desarrollo que tienen que ver con: nuevas aulas, incremento en el número de matrícula, mejores maestros, reconocimientos y certificaciones, entre otros. Pero cuando les consultamos sobre su plan para mantener sana y segura a su población, pocas veces recibimos una respuesta organizada.

Consideramos que lo interesante y retador para las instituciones es proteger sus planes de inversión e infraestructura a través de la prevención del riesgo social dentro de sus escuelas. Esta protección puede darse a través de un Programa de Prevención Escolar para toda la comunidad educativa.

Un programa preventivo debe contar con seis componentes, interdependientes e insustituibles:

1. Investigación, diagnóstico y planeación estratégica.

2. Materiales educativos.

  • Elaboración (diseño curricular, plan educativo).
  • Diseño.
  • Validación.

3. Capacitación de docentes

4. Evaluación.

5. Comunicación y difusión.

6. Trabajo en liderazgo con padres y alumnos

Así, las instituciones educativas deben de considerar que sus espacios son un lugar en el cual los padres, tienen la seguridad de que sus hijos van desarrollar habilidades integrales. A escala nacional e internacional, las  iniciativas que invitan a la certificación de los espacios tienen como una de sus funciones, el evitar o retrasar el uso de sustancias, por ejemplo:

1)   La Unión Europea en el 2002, con el objetivo de implantar una verdadera cultura de prevención que permita anticipar y controlar los riesgos, recomendó que la educación y participación en los establecimientos educacionales debe de considerar una educación en prevención de riesgos. Dictaminó que ésta no comienza con la incorporación al mundo del trabajo, sino que debe formar parte de los programas escolares, ya sea en forma de actividades de sensibilización, informativos y de educación o mediante programas de gestión del riesgo escolares.

2)   En México las adicciones son un problema de salud pública que requieren de acciones eficaces para controlar y evitar el abuso y dependencia al alcohol, tabaco y otras drogas.  Así, la Norma Oficial Mexicana 028-SSA2-2009 surgió ante la necesidad de asegurar un nivel de calidad adecuado en la prestación de los servicios de las instituciones de los sectores público, social y privado que realicen alguna actividad relacionada con el control de las adicciones.

Consideramos que es necesario reconocer que estamos en tiempos distintos. Esto amerita acciones diferentes y, algo que será importante comenzar a pensar, es la importancia de implementar programas permanentes de prevención,  pues está comprobado que aseguran el rendimiento académico, el desarrollo saludable de los estudiantes y el éxito académico que se les promete a los padres cuando inscriben a su hijo en sus instituciones. Pero sobre todo, el retorno al padre de familia de la responsabilidad formativa y de protección que algunos colegios de manera poco sistemática y, ante la preocupación, han adoptado.

 

Foto: (davide) via photopin cc

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