¿Seguro que sabes escuchar?

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¿Seguro que sabes escuchar?
¿Seguro que sabes escuchar?

Es usual que nos pronunciemos buenos para escuchar, sin embargo, a veces le restamos importancia a que esta acción sea “activa”. El hablar efectivo sólo se logra cuando es seguido de un escuchar efectivo. El escuchar valida el hablar. Es el escuchar, no el hablar, lo que confiere sentido a lo que decimos. Por lo tanto, escuchar es lo que dirige todo el proceso de la comunicación. ¿Seguro que sabes escuchar?

No sólo es una práctica de conciencia el preguntarte si sabes escuchar o si escuchas al otro, sino ¿tú te escuchas?

Escuchas lo que normalmente dices y ¿de dónde viene el discurso que normalmente das? De la manera que escuchas depende la comunicación que creas y la historia que escribes. Escuchar de forma activa es una habilidad importante para todo director en un centro educativo, puesto que la escucha es una de las piedras angulares de su relación con padres de familia, alumnos, profesores y equipo administrativo.

Veamos con estas sencillas preguntas si eres bueno escuchando, recordemos que una persona que es líder en un grupo dedicado a la enseñanza  necesita desarrollar como talento el escuchar a su gente.

6 preguntas clave:

  • ¿Escuchas para encontrar en qué se equivocan?
  • ¿Escuchas para encontrar una posibilidad?
  • ¿Escuchas “sabiendo” lo que va a decir?
  • ¿Elaboras la respuesta mientras el otro sigue hablando?
  • ¿Escuchas completamente atento a tu interlocutor?
  • ¿Escuchas lo que tú opinas sobre lo que el otro te dice?

¿Estás de acuerdo con que tus interpretaciones de lo que pasa son sólo eso “tus interpretaciones” o es normal que las defiendas como “la verdad”? ¿Para qué lo haces? ¿Notas que lo haces para tener razón? ¿Para qué quieres tener la razón?

¿Qué posibilidades abres, cierras o qué efectos provocas en tus relaciones y en tu capacidad de influir en los demás?

Estas sencillas preguntas pueden acercarte rápida y fácilmente a la respuesta, pero habríamos de analizar que “decir” no es transmitir información porque no sabemos qué es lo que el otro interpretará de lo que dijimos.

El factor interpretativo es de tal importancia en el fenómeno del escuchar, que es posible escuchar aun cuando no haya sonidos y, en consecuencia, aun cuando no haya nada que oír. Efectivamente, podemos escuchar los silencios. También “escuchamos” los gestos, las posturas del cuerpo y los movimientos en la medida en que seamos capaces de atribuirles un sentido. Esto es lo que permite el desarrollo de lenguajes para los sordos. El cine mudo también proporciona un buen ejemplo de cómo podemos escuchar cuando no hay sonidos. Oír y escuchar también son dos fenómenos diferentes.

¿Entonces, qué tan seguro estás ahora de saber escuchar?

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